¿Hablamos del síndrome de ovario poliquístico?

El síndrome de ovario poliquístico (SOP) es considerado a día de hoy la alteración endocrina metabólica más común en las mujeres en edad reproductiva.

Como su propio nombre indica, el SOP es un síndrome. Recordemos que para que una enfermedad sea considerada un síndrome deben aparecer un conjunto de síntomas que le otorga cierta “identidad”. Por tanto, los síntomas que caracterizan el SOP son los siguientes:

  • Hiperandrogenismo: hay un exceso de andrógenos y este hiperandrogenismo puede observarse de forma analítica (en un análisis sanguíneo específico) o clínico (mediante la observación exceso de vello corporal, acné o alopecia).
  • Ciclos irregulares o anovulatorios: el cuerpo presenta cierta dificultad para conseguir la ovulación. Esto se traduce en ciclos menstruales más largos o irregulares.
  • Ovarios de aspecto poliquístico: eso significa que mediante una ecografía transvaginal puede observarse ovarios con muchos folículos y de un tamaño más pequeño (más de 12 folículos menores de 10 milímetros por lo general).

El síndrome de ovario poliquístico afecta aproximadamente a un 10% de las mujeres en edad fértil.

Según la literatura científica, el diagnóstico del SOP debe ser de exclusión, es decir el Ginecólogo/a deberá tener en cuenta los cambios propios de la edad (si se trata de una adolescente) u otros trastornos hiperandrogénicos que puedan requerir una terapia o tratamiento específico.

Una vez aclarado esto, según el consenso de Rotterdam se definió como criterio diagnóstico del síndrome de ovario poliquístico las mujeres que cumpliesen al menos 2 de las 3 características anteriormente nombradas. Por ejemplo:

Subfenotipo A: hiperandrogenismo clínico o analítico + ciclos irregulares o anovulatorios + ecografía con ovarios de aspecto poliquístico.

Subfenotipo B: ciclos irregulares o anovulatorios + hiperandrogenismo clínico o analítico

Subfenotipo C: Hiperandrogenismo clínico o analítico + ecografía con ovarios de aspecto poliquístico

Subfenotipo D: Ciclos irregulares o anovulatorios + ecografía con ovarios poliquísticos

Como ves según este consenso diagnóstico es posible tener SOP sin necesidad de tener una ecografía dónde se puedan ver ovarios de morfología poliquística.

Una vez que te han diagnosticado SOP puede que conozcas otras mujeres que lo padezcan y tengáis ciclos completamente distintos y sintomatología muy diversa…

Eso es porque existen diferentes tipos de síndrome de ovario poliquístico, los perfiles principales son los siguientes:

  • SOP metabólico
  • SOP adrenal

Síndrome ovario poliquístico de perfil metabólico

El 80% de las mujeres que padecen SOP tienen este perfil. Existe un exceso de andrógenos (clínico o analítico) que además podría acompañarse de resistencia a la insulina (RI). Una breve aclaración: la RI es la incapacidad del organismo a poder utilizar adecuadamente la insulina para gestionar la cantidad de azúcar en sangre.

La propia resistencia a la insulina favorece una mayor producción de testosterona en vez lugar de estrógenos y esto se traduce en dificultad para la ovulación y irregularidades en el ciclo menstrual. El exceso de azúcar en sangre además estimula la hormona LH que a su vez estimula más andrógenos y de nuevo este estado hiperandrogénico agrava la resistencia a la insulina. Como ves, este desequilibrio hormonal crea una especie de bucle que se retroalimenta.

Síndrome ovario poliquístico de perfil adrenal

En este caso existe también un exceso de andrógenos o anovulación, pero los niveles de insulina son correctos. Este tipo de SOP es muy sensible al estrés.

Resulta que cuando nuestras glándulas suprarrenales están hiperactivadas (como por ejemplo en situaciones de estrés) pueden segregar andrógenos adrenales. Si estos aumentan pueden empeorar el ambiente hiperandrogénico y de nuevo crear una especie de bucle hormonal.

En algunas ocasiones, como consecuencia de este desequilibrio puede llegar a desaparecer la menstruación y podría confundirse con la “la famosa” amenorrea hipotalámica funcional.

Como ves, ambos tipos de SOP comparten el hiperandrogenismo y la oligoanovulación (a veces incluso la morfología poliquística), pero no comparten el origen del exceso de andrógenos.

Además de todo lo anterior, necesito decirte que a día de hoy sabemos que en las mujeres que padecen SOP existe un componente genético de base que favorece que se produzca dicha elevación de exceso de andrógenos. Gracias a la epigenética sabemos que dependiendo de los factores ambientales a los que nos expongamos puede ser que se activen o se desactiven estos genes, lo que significa que afectará a que el SOP pueda agravarse, mejorar o incluso llegar a revertir toda la sintomatología.

Es cierto que la predisposición genética está ahí, pero esto nos abre muchas posibilidades a la hora de intentar romper el bucle del SOP abordando primero los factores ambientales que sí son modificables.

Tu autocuidado variará dependiendo de tus necesidades, contexto y experiencias.

Desde mi experiencia profesional puedo decirte que el síndrome de ovario poliquístico no se cura, sino que se maneja y se trabaja mediante cambios en el estilo de vida que favorezca el bienestar hormonal.

De hecho, hay muchísimas mujeres que han sido diagnosticadas de SOP y mediante un abordaje integrativo han conseguido tener ciclos ovulatorios, regulares, revertir la resistencia a la insulina e incluso quedarse embarazadas de forma natural…

Resumiendo, tu SOP es único y por eso no hay ninguna receta mágica universal para todas, lo ideal es que cuentes con un profesional que sepa ver el universo que hay en ti

¿Tienes dudas? ¿No sabes por dónde empezar?

Busca ayuda profesional y haz tu camino más fácil, por mi parte estaré encantada de poder acompañarte si me necesitas.