¿Hablamos del síndrome premenstrual?

Quizás para muchas su nombre nos resulte completamente desconocido… Pero puede que sus síntomas sí que los hemos podido experimentar en algún momento de nuestra vida. Sí, esto es así ya que el síndrome premenstrual (SPM) afecta prácticamente al 40% de mujeres en edad reproductiva.

¿Pero que es realmente el síndrome premenstrual?

Podríamos definir el SPM como un conjunto de diferentes síntomas que aparecen en la segunda mitad del ciclo menstrual (fase lútea) y normalmente desaparecen una vez comienza la menstruación (o sino a los pocos días de sangrado).

Hay más de 100 síntomas descritos en el síndrome premenstrual y su forma más grave está representada por el trastorno disfórico premenstrual.

Pero… ¿Cuál es la causa del SPM?

Lo cierto, es que no se ha llegado a identificar la causa exacta del SPM. Pero sí se cree que hay varios factores que podrían llegar a influir en su desarrollo como:

  • Padecer un desequilibrio hormonal
  • Tener predisposición genética
  • Tener una deficiencia de serotonina
  • Tener un déficit de magnesio y calcio

Padecer síndrome premenstrual afecta directamente a tu calidad de vida, ya que no es solo lidiar con la incomodidad y el malestar (físico y emocional), sino que además puede llegar influir negativamente en el ámbito familiar y profesional

Síntomas más comunes del SPM:

  • Problemas de concentración
  • Irritabilidad
  • Mal humor
  • Síntomas depresivos
  • Cambios en el apetito
  • Fatiga
  • Insomnio o cambios en el patrón del sueño
  • Dolor o tensión mamaria
  • Hinchazón abdominal
  • Edemas en pies y manos
  • Dolor muscular
  • Dolor de cabeza

La duración y la intensidad de los síntomas del síndrome premenstrual también puede ser variable.

Por ese motivo el SPM se podría clasificar en:

  • Leve: únicamente lo nota la persona que lo padece
  • Moderado: son capaces de notarlo las personas con las que convive o los síntomas duran más de 4 días (antes de comenzar a menstruar).
  • Severo: la mujer no puede trabajar en sus actividades habituales o los síntomas duran más de 8 días (antes de comenzar a menstruar).

Ahora, hablemos más allá del síndrome premenstrual…

El trastorno disfórico premenstrual (TDPM) se trata de una variante severa del síndrome premenstrual que afecta al 8% de las mujeres. Al igual que en el SPM, aparecen una serie de síntomas (en este caso la mayoría de índole emocional) de forma regular durante la segunda mitad del ciclo menstrual y desaparecen al comenzar a menstruar.

Podríamos decir que probablemente puedas padecer TDPM si experimentas al menos 5 de los siguientes síntomas 7 o 14 días antes de tu menstruación:

  • Tristeza, desesperanza o autodesaprobación
  • Tensión, ansiedad o impaciencia
  • Estado de ánimo lábil y llanto frecuente
  • Irritabilidad y enfado
  • Perdida de interés en las actividades habituales
  • Dificultad para concentrarte
  • Falta de energía, cansancio y fatiga
  • Cambios en el apetito
  • Insomnio o mucha somnolencia
  • Dolor de cabeza, distensión abdominal, sensibilidad en las mamas o dolor articular

Pero… ¿Qué puedo hacer si sospecho que padezco SPM o TDPM?

Sufrir síndrome premenstrual o trastorno disfórico premenstrual en muchos casos resulta muy limitante y agotador. Dependiendo de la intensidad y gravedad de los síntomas, será necesario acudir a consulta Ginecológica para no sólo poder hacer una revisión, sino que ese profesional pueda hacer una valoración exhaustiva de tu caso y te proponga las diferentes opciones terapéuticas.

He de decirte, que hay veces que es necesario el abordaje farmacológico. Aunque lo ideal sería poder trabajarlo (primero o paralelamente) con cambios en el estilo de vida que favorezcan a tu salud hormonal.

Estos serían los básicos a la hora de poder cuidar nuestro ciclo menstrual para mejorar el SPM o TDPM

  • Alimentación: revisar que no tengamos déficit de algunas vitaminas (vitamina E y vitamina B6), minerales (magnesio, zinc, yodo y selenio) y ácidos grasos (omega-3).
  • Estrés: reducir los niveles de cortisol (hormona del estrés) ayuda a mejorar la sintomatología del SPM y el TDPM. Incluso si es necesario, valorar acudir a un profesional para hacer Psicoterapia.
  • Ejercicio físico: existe evidencia científica que realizar ejercicio físico puede mejorar la sintomatología del SPM, más concretamente la practica de yoga o ejercicios aeróbicos.
  • Descanso: tener un horario nocturno regular que asegure un mínimo de 6 – 8 horas de sueño reparador.

 

También puede resultar de ayuda realizar un registro del ciclo menstrual o escribir un diario para poder identificar que síntomas estás experimentando, su intensidad y en que momento de la fase lútea suelen aparecer.

Por último, me gustaría recomendarte que priorices tu salud menstrual. Recuerda, tu salud cíclica y emocional es vital, porque sin ellas no hay bienestar, y déjame decirte que mereces experimentar el mayor bienestar posible.

Si necesitas ayuda, aquí me tienes.

Érica García